Denuncian por violencia de género al hijo de un ministro menemista

DDHH 27 de enero de 2018 Por
Se trata de Mariano Mera Figueroa, hijo de Julio Mera Figueroa, quien fuera Ministro de Interior durante la presidencia de Carlos Menem. La denuncia la realizó una ex pareja.

Mica Rodríguez realizó la denuncia policial y contó su historia en redes sociales, a continuación compartimos su testimonio.

Tomar la decisión de publicar esto me llevo mucho tiempo. Mucho pensar en las consecuencias, en lo que se me puede venir después, en la vergüenza, el miedo y laangustia. Muchas veces pensé que era mejor tratar de olvidar, dejar esto atrás y tratar de seguir con mi vida. Pero después me di cuenta que yo ya no soy la misma, que los dos años de violencia psicológica, sexual y física que soporte me habían cambiado, en principio porque el hecho de poder cortar ese vinculo me fortaleció, segundo porque termine de entender la importancia de la sororidad, y la lucha feminista. Y en pos de eso siento casi como una obligación dar a conocer mi mala experiencia y el nombre de la persona que casi me destruye para que las próximas posibles victimas estén al menos alertadas. Y porque despues de mucha terapia entendi que estaba al lado de un psicopata, y los psicopatas no cambian, ni se curan y se pasan la vida lastimando a los que tienen cerca. 
A Mariano Mera Figuera (o Mariano José Mera Alba-al parecer el primer nombre no es el verdadero sino por el que se da a conocer), lo conocí en marzo de 2016, y desde el día que nos presentaron en Merlo, lugar donde yo vivo, salvo por algunos lapsos de tiempo en los que decidíamos alejarnos, nunca dejamos de vernos. 
Cuando lo conocí no sabia quien era, no tenia idea que era hijo de un ministro del Menemismo, ni quien era su familia. Me entere una noche que lo Google, y me entere no solo de eso sino de las varias denuncias por corrupción que tenia. Pero no le di importancia, y continúe con el vínculo. Lo empecé a ver cada vez mas seguido.
El primer error que cometi y lo que todavia no me perdono fue dejar pasar las muchas veces que lo escuche insultar, mentir y agredir a su ex por teléfono, no solo por mi falta de solidaridad para con otra mujer sino por no querer ver la clase de hombre que tenia adelante. Incluso deje pasar cuando el me dijo que ella había amenazado con denunciarlo.
Si me preguntan cuando empezó a tornarse violenta la relación diría quizás que fue desde el primer momento, ya que su forma de “conquistarme” siempre fue a través de mentiras, de invadirme, y de manipularme. Si me preguntan cuando me empecé a dar cuenta que el era violento les diría que fue durante el primer mes, cuando varias veces ejerció violencia sexual conmigo, presionándome a hacer cosas que yo no tenia ganas, haciendo caso omiso a mis “No” incluso en momentos donde yo se lo pedía llorando. Despues tome consciencia de que eso es una violacion.
Me presionba constantemente para que yo acceda a hacer tríos o orgías sexuales, y me amenazaba con que lo iba a perder si no accedía, tratándome de “pacata” o “cagona” por decirle que no tenía ganas de hacer eso.
Las cosas con el nunca fueron claras, nunca decía las cosas claramente, todo era mentiras, manipulación y un juego bastante perverso, era capaz de decirme algo a la mañana y todo lo contrario durante la noche, le gustaba confundirme, jugar con mi cabeza.
Las humillaciones en publico empezaron a ser recurrentes, siempre que estábamos con gente de su entorno yo era su punto de criticas, o burlas, denigrándome con comentarios como “Mica es una inútil total, para lo que único que sirve es para coger”, o criticándome absolutamente todo. Le gustaba tener publico, y su entorno mas cercano le servia en ese sentido, ya que varias de las personas que lo rodean jamas lo contradicen porque tienen un vinculo de dependencia económico, o laboral, o comercial, además de que es sumamente manipulador también con ellos, le tienen miedo disfrazado de respeto. Se esconde detrás del supuesto hombre cercano a la iglesia, solidario y simpático, pero a cambio de sus “favores” los demás le deben una fidelidad extrema.

Al tiempo empezó a conocer mis puntos débiles, y cada cosa que le contaba sobre mis sentimientos, o mi historia lo usaba para burlarse y exponerme, incluso cuestiones vinculadas a mi salud, o a problemas familiares que sufrí durante mi infancia. 
Lo peor de todo es que cuando se lo decía, cuando le manifestaba que lo que hacia, que su forma de tratarme me lastimaba el minimizaba todo el tiempo todo, me decía que no tengo sentido el humor, incluso me negaba los hechos, como si no hubiesen ocurrido, al punto tal de hacerme dudar a mi misma de mi percepción de la realidad, realmente tenia la capacidad de enloquecer a cualquiera, todo en su vida y sus relatos era confuso, lo vi y escuche mentir descaradamente mas de una vez, lo escuche contar las mismas historias con detalles importantes cambiados, lo escuche hablar de personas como si fuesen sus amigos cuando quizás los había visto una o dos veces. 
“Mogolica”, “inútil” “trastornada” eran los insultos casi cotidianos. “Vos sos una boba que no tiene idea con quien esta” “estas con alguien importante, no tengo tiempo para tus pendejadas”, eran algunas de las cosas que me decía cuando intentaba hablar con el, cuando ingenuamente creía que podía logar que cambie y me trate bien, pero siempre daba vuelta la situación para que yo termine sintiendome culpable y en falta, me exigia que le pedia perdon, incluso me hacia cosas como ponerme el pene en la cara y decirme "Si queres que te perdone chupamela", nunca me senti tan denigrada.
Hoy entiendo que los perversos no cambian, que nunca van a dejar de disfrutar de humillar a la persona que tienen al lado. Yo me sentía una cosa, un trapo de piso, totalmente deshumanizada y con un sentimiento de culpa constante.
Tantas fueron las situaciones de humillación que viví que llego un momento donde las empecé a naturalizar, hubo momentos donde llegue a pensar que no había forma de cambiarlas y que si lo quería tenia que adaptarme. El siempre me decía que si quería estar con el “me lo tenia que ganar”, como si fuera un premio, parándose en un lugar de superioridad, el mismo lugar de superioridad en el que se paraba cuando llegaba a mi casa armado, y dejaba el arma arriba de la mesa, a pesar de que mil veces le pedí que no lo haga, pero le gustaba intimidarme, era una forma mas de amenazarme, les juro que no es lo mismo discutir con alguien que tiene un arma cerca que con alguien que no tiene nada.
Su machismo era tan grande que buscaba todo el tiempo ponerme en situación de rival de otras mujeres con las que aunque lo negaba era evidente que tenia un vinculo “amoroso”, armaba situaciones para que nos crucemos entre nosotras, una especie de juego perverso, donde cuando yo le pedía que me diga la verdad me trataba de loca o paranoica, o celosa, cuando en realidad lo que le pedía era que no me exponga mas a esa situación y su respuesta era "yo no me voy a meter en problemas de mujeres". 
Pero como pasa siempre, su violencia psicológica empezó a estar acompañada de violencia física. Muchas veces cuando íbamos en el auto empezaba a manejar como un demente, más de una vez pensé literalmente que nos íbamos a matar, después frenaba y me bajaba a los empujones, dejándome los brazos marcados, tirandome la mochila o las cosas que tuviera encima a la mitad de la calle, esto lo llego a hacer incluso con su hijita de tres años presente, que desde su inocencia le decía “Papa basta de retarla a Mica”, una noche incluso por manejar asi se le rompio el auto y me empezo a gritar "Hija de puta me rompiste el auto".
La primera vez que tuve mucho miedo fue la noche que discutiendo porque yo le estaba recriminando que me había insultado frente a unos amigos suyos me agarro del cuello hasta dejarme casi sin aire, para luego empujarme y amenazarme con matarme, tanto miedo tuve que me paralice, ni siquiera me fui de su casa, simplemente me quede ahí, esperando que se le pase, había empezado a naturalizar su violencia y no me daba cuenta, el siempre buscaba la forma de justificarse, de decirme que yo estaba loca y hasta empecé a sentir que me merecía tanto mal trato.
No me reconozco cuando escribo esto, porque me cuesta entender como llegue a ese estado de sumisión, siendo que nunca fui una mujer sumisa, pero así estaba, totalmente dominada por su forma de ser, soportando sus agresiones, las practicas sexuales no consentidas, su forma de querer extorsionarme con todo, sus jueguitos perversos con otras chicas (siempre mas jóvenes que el), y sus mentiras constantes. 
En noviembre de 2017 después de que me pego un cachetazo y me agarro de los pelos adelante no solo de su hijita sino de otras personas de su vinculo cercano, decidí hacer la denuncia, sabia que la situación había llegado a un limite, que tenia que ponerle un freno, y también ponérmelo a mi, tenia que tomar conciencia de la gravedad de la situación y alejarme para siempre. Sin embargo la situación no termino ahí, ya que incluso con una medida perimetral (que nunca respeto), después de dos semanas volvió a aparecer, esta vez con el típico cuento de que no soportaba mas estar lejos mío y que me amaba, pero en realidad lo que buscaba era que yo levante la denuncia para no quedar con una “mancha” de esa índole, me amenazo con mostrar fotos mías, y con que su abogado me podía hacer mierda. Para ese entonces yo me sentía deprimida, sin fuerza, me costaba comer, y dormir, otra vez no sabia como salir de la situación. 
Hable con varias personas, compañeros, amigos, y familiares, sentía que ya no podía sola, necesitaba pedir ayuda. Después de algunos hechos mas de manipulación y violencia graves en los que incluso involucro a mi familia fue que tome conciencia realmente, y hoy aunque todavía cuesta, ya que es todo muy reciente puede decir que logre salir de la situación mas espantosa de mi vida. 
Dos años al lado de un psicópata que juega con el supuesto “poder” que dice tener, seguramente no se resuelven de un día para el otro, pero me siento fortalecida, no solo porque tengo la dicha de ser parte de una organización que desde el primer momento me banco y me acompaño, sino porque estoy rodeada de un montón de compañerxs de otros espacios y amigxs que me sostienen, y porque se que esto me sirvió para comprender definitivamente que es necesario luchar para que ya no haya lugar en nuestro movimiento, y en ningún lugar para esta clase de “hijos sanos del patriarcado”. Estoy bien y voy a estar mejor, siguiendo por el camino de la militancia, reafirmando mis convicciones todos los días, y luchando para que se caiga este maldito patriarcado que nos hace sufrir tanto.

Copia de la denuncia