Piden investigar la muerte de un joven atropellado por un patrullero

Tu noticia 04 de diciembre de 2017 Por
Fernando Padula tenía 23 años, era el cantante y fue atropellado por un patrullero de la policía bonaerense en estado calamitoso, sin luces ni paragolpes.

Para ellos un número, para nosotros un pibe menos 

El 25 de septiembre del corriente año a las 02.45am, Fernando Padula -quien se dirigía a la casa de su novia- fallecía en el acto tras ser embestido por una unidad móvil de la policía de La Matanza. el hecho transcurrió en la intersección de las calles Hipólito Irigoyen y Thames, San Justo. 

PRETEXTO POLICIAL

Matías Ezequiel Arispe y Verónica Beatriz Acosta, son los complicados en la causa. El patrullero sin condiciones de circular (sin luces y sin paragolpes) y el oficial Arispe inhabilitado para manejar. Según algunos vecinos se escuchó un choque muy fuerte, el policía dio aviso por celular y no por el radio que deben utilizar, llegaron alrededor de 6 unidades policiales. ¿y la ambulancia? nadie sabe nada.

 Supuestamente el fiscal se hizo presente en el lugar pasadas las 4 am secuestrando objetos materiales de Fernando y dejándolo sin vestimenta sobre la calle Thames. Nadie lo asistió. A las 10am se le da aviso a la familia ¡seis horas después! y con versiones cruzadas de lo que había pasado.

La morgue de Lomas de Zamora le comunica de mala manera a los familiares que al día siguiente podrían identificar el cuerpo. La familia se dirige al lugar y aun con la insistencia no le permiten hacer el reconocimiento en ese lugar, lo hicieron en el estacionamiento de la cochería. Solamente le afirmaron que “en 30 días tendrían la autopsia”. ¿No les parece mucho? se ve que para la policía no lo es, pasaron un poco más de dos meses y todavía no se tiene ese resultado.

ABANDONADOS

Hasta el día de hoy la familia busca un representante legal, por parte del Estado ninguno se hizo presente, y los ‘oportunistas’ están al acecho con primarias sumas de $150.000.- cifra totalmente lejana para una familia que en medio del dolor y con un sueldo ajustado para la cotidianeidad, no obtiene respuesta sobre qué pasó con Fernando.

RESISTENCIA

La familia y amigos de Fernando se concentran en el cruce de las calles Irigoyen y Thames (lugar del hecho) los días 25 de cada mes, durante una hora, en silencio y con su rostro en remeras, carteles y pancartas con la leyenda “Fernando Padula. Ni solo ni olvidado”. Exigen justicia, luchan día a día contra la falta de empatía por parte del Estado y por parte de vecinos que no se animan a contar lo que paso aquella madrugada.