Fallidos, los "errores" de Novaresio durante la entrevista a CFK

Política 17 de septiembre de 2017 Por
Por Horacio Çaró Conozco a Luis Novaresio. No soy su amigo, pero en su momento hemos tenido una relación cordial. Hay colegas que merecen la descalificación personal y/o profesional. No es su caso. Eso no me impone ser acrítico, tanto en aspectos profesionales como ideológicos.
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Tengo, respecto de la entrevista que mantuvo con Cristina Fernández de Kirchner, algunas observaciones que hacer, además de las que ya expuse en la nota publicada oportunamente en Redacción Rosario.
Quiero abundar en otras, vinculadas a su profesión de abogado, porque es absurdo suponer que algunas intervenciones fallidas a lo largo de la entrevista con CFK tengan que ver con su ignorancia del Derecho.
Es impensable que Novaresio no sepa la diferencia entre un contrato de locación y uno de carácter societario.
No es concebible que desconozca que la causa Hotesur no es la misma que la de contratación de obra pública, por la que acaban de llamar a indagatoria a la ex mandataria.
¿Por qué afirmó que hay “dos bibliotecas” en torno del juicio en ausencia, si él sabe que es inconstitucional?
Conoce a la perfección, además, que un tratado refrendado por el Congreso no es materia judiciable. ¿Imaginan a diputados y senadores juzgados por homologar con sus votos un acuerdo bilateral?
La pregunta es qué le ocurrió. Me inclino a suponer que fue presa de un bloqueo, un lapsus producto de vaya a saber qué profundas causas. Sería muy osado teorizar respecto del origen de esos traspiés, pero no dejo de reflexionar que se trata de un profesional inteligente y con condiciones para ejercer sus dos profesiones en forma exitosa.
Me pregunto si esos yerros estarán atados a la inmensa presión de saber que en algún modo estaba representando a un amplio arco de voces deseoso de estar en su lugar formulando las preguntas. Y conjeturo que muchas de esas voces son voces del poder, pero también que la mayoría provienen de gargantas comunes y corrientes.
Descreo que esos fallidos tengan que ver con su posición política, que a menudo me genera mucho rechazo porque la considero sobreactuada. Pero no entra en mi registro que su ideología pueda condicionar su formación y sus saberes.
Me queda, eso sí, un remanente amargo. Pienso en la cantidad de personas que depositan su confianza -a menudo ciegamente- en los saberes y formación de referentes como Luis.
Pienso en por qué un taxista tiene que saber que suscribir un contrato de alquiler no transforma al firmante en socio del propietario, o viceversa.
Pienso que un ama de casa no está obligada a saber que un tribunal no puede condenar a distancia a los presuntos responsables del criminal atentado a la Amia.
Estoy seguro de que casi ningún estudiante secundario sabe que un tratado internacional que es homologado por el Parlamento de su país no es achacable en sede tribunalicia al mandatario que lo suscribe, porque en tal caso debieran ser juzgados también los congresistas que votaron afirmativamente.
Cientos, miles, decenas, centenares de miles de personas repiten día a día lo que escuchan en los medios de comunicación. Uno a veces se enoja mucho con algunas de esas repeticiones. Quién sabe cuántas de esas personas pensarán que Hotesur es una obra pública hecha sólo para “robarse todo”.
Pienso que además de insinuar que no le creyó a la ex Presidenta, como sucedió en dos programas del canal donde trabaja, estaría bueno que Luis nos cuente qué pasó en esos dos, tres o cuatro yerros, para que en una de esas haya menos personas que anden gritando “Yegua, puta y montonera”.
Confío en que, si alguien se lo pregunta, él lo aclarará. Y estoy seguro de que ése sería un aporte inestimable al sellado de “la grieta”.