La deuda de Macri ya supera a la del 2001 y triplica a la de la Dictadura

Economía 03 de junio de 2018 Por
Así lo reveló Horacio Verbitsky en El Cohete a la Luna.

El gobierno de Maurizio Macrì anda a las corridas porque superó un récord que parecía inamovible: este año el porcentaje de la deuda sobre el producto será mayor al de 2001, que precipitó la peor crisis de la historia. Este es el dato más inquietante del informe de coyuntura de CIFRA que se distribuirá el lunes 4 de junio. 

La deuda pública puede separarse entre deuda externa y deuda total, que incluye también la deuda interna, con residentes locales. En 2015, la deuda pública total alcanzaba al 39,5% del PIB y la deuda externa disminuía a 15,8%. En los primeros dos años del gobierno de Cambiemos esas relaciones aumentaron al 52,5% y 25,3% respectivamente. El gobierno plantea que debe endeudarse para cubrir el déficit fiscal, lo cual es discutible porque en rigor debe financiar el déficit externo. Aún suponiendo, según la óptica oficial, que el endeudamiento externo se utiliza solo para cubrir la meta fiscal (2,7% del PIB) y para refinanciar los intereses, la deuda pública total ascenderá este año al 67,4% del PIB y la deuda externa al 35,6%. Se trata de valores superiores a los de 2001, que fueron de 49,6 y 32,7% respectivamente, como se ve en el gráfico.

Para llegar a esta enormidad fue necesario pisar el acelerador a fondo, aquello en lo que tiene experiencia el Ministro de Endeudamiento y Comisiones, Luis Caputo:

Como se ve, el promedio anual de Macrì triplica el de los años de la dictadura y los del menemismo y supera ocho veces el de los gobiernos kirchneristas. El equipo de trabajo que realizó el informe (integrado por María José Castells, Ana Laura Fernández, Mariana González, Mariano Barrera y Pablo Manzanelli) constata esa novedad pero no aventura vaticinios. Sí señala que los errores en la intervención del gobierno aumentaron el costo final de la corrida y estrechan los márgenes de acción hacia adelante. En total el Banco Central perdió alrededor de 10.000 millones de dólares y ni aún así pudo estabilizar el tipo de cambio, que se devaluó 23% entre el 19 de abril y el 15 de mayo. “El monto adquiere otra dimensión si se tiene en cuenta que las reservas disponibles se encuentran en torno a los 23.000 millones.  Además, el Banco Central aumentó la tasa de interés de las LEBACs al 40% (llegando a pagar tasas en el mercado secundario hasta el 70%), tomó financiamiento por  2.000 millones de dólares del Banco de Pagos Internacionales (BIS), firmó contratos de dólar futuro (herramienta de política económica que esta administración había judicializado), obligó a los bancos a desprenderse de dólares y modificó la regulación sobre los encajes en pesos. Adicionalmente, el gobierno emitió nuevos bonos (BOTES) por 73.250 millones de pesos con tasas del 20% a 5 y 8 años y, finalmente, solicitó un pedido de préstamo stand-by al FMI que implicará el cumplimiento de condicionalidades y revisiones periódicas y cuya suscripción es la garantía del ajuste para los fondos especulativos”, sostiene. El cruce de las líneas del tipo de cambio en ascenso y las reservas en caída dibuja la incompetencia del equipo gubernativo.

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