Denuncian por abuso a integrantes de Onda Vaga

Feminismo 02 de octubre de 2018 Por
Un grupo de mujeres publicaron 10 testimonios sobre abusos cometidos por miembros de la popular banda.
onda-vaga

Testimonio y manifiesto colectivo
Somos un grupo de mujeres cis y lesbianas que nos encontramos por una experiencia común: haber pasado por abusos físicos y/o psicológicos y emocionales por parte de integrantes de la banda Onda Vaga en la adolescencia. Este es un manifiesto colectivo contra toda forma patriarcal de exigir testimonios: nosotras contamos nuestra historia y elegimos cómo hacerlo, sin someternos a la inquisición del morbo de los detalles ni la presión sobre la exposición de nuestras identidades en un sistema que elige re victimizarnos y hacernos más preguntas a nosotras que a ellos.

La banda Onda Vaga se formó y creció en un momento en el que nosotras lo estábamos haciendo también, explorando por primera vez vínculos sexo-afectivos y también participando de espacios que nos eran nuevos. En ese contexto nos vinculamos con estos varones que tenían, en su mayoría, alrededor de 30 años en aquel momento y que como adultos y artistas detentaban un poder frente a nosotras que no dudaron en ejercer con comodidad. Mantuvimos vínculos sexuales, noviazgos, encuentros de una sola cita, chats, recitales, camarines, pero todos tuvieron un denominador común: el descuido por completo de nuestras subjetividades y cuerpos, sobre todo aprovechándose de nuestra inmadurez en muchos aspectos o nuestras vulnerabilidades por nuestros diversos contextos, legitimados por un entorno de colegas cómplices.

Sentimos todas en mayor o menor medida que estas experiencias dañaron parte de la construcción de nuestra identidad y autoestima e interrumpieron procesos, imponiéndonos su forma descuidada de ser adultos.

Para algunas de nosotras pasaron casi diez años, para otras menos. Nos estamos organizando hace un tiempo, pero decidimos hacer esto público porque deseamos fervientemente que ninguna piba viva lo que vivimos nosotras. Somos conscientes de que no somos las primeras ni las últimas y que hay personas que han tenido que verse a si mismas en situaciones de mayor gravedad, nuestra intención es que otras chicas sepan que al acercarse a estos espacios pueden llegar a encontrarse con esto.

Nos parece necesario hacer nuestro aporte a desmantelar la naturalización de estas conductas dañinas y violentas, sostenidas en el tiempo de manera sistemática por muchos músicos y artistas de la escena local; y expresar una situación de la que sabemos que ellos no se harán cargo por sí mismos. No nos callamos más.

Este blog no tiene una finalidad punitivista, sino que está dirigido a mujeres y adolescentes que estén expuestas a estas situaciones tanto con ellos como con otrxs músicxs, para alertarnos y estar atentas.

Si tenés una experiencia que contar o querés compartir tu testimonio, podés escribinos a [email protected] Todos los testimonios serán publicados de forma anónima.

Testimonio 1
Compartí una gira Onda Vaga hace cuatro años (yo tenía 24). Marcos, Tomás y Marcelo aprovecharon ese contexto para sobrepasarse conmigo en el camarín. Con la excusa de estar borrachos, me pedían que los bese. Yo me negué pero eran muy insistentes. Me la banqué porque estaba laburando. La pasé muy mal.

Testimonio 2
Salí durante un tiempo con Germán Cohen. Yo tenía 16 años al principio y él más de 30. Había una diferencia de edad enorme. Abusó de su poder como músico pero también como adulto. Prefiero no revelar más datos de mi identidad, que él sea quien tenga que dar las explicaciones.

Testimonio 3
Hace unos meses volví a instalarme snapchat y tenía entre mis contactos a Marcelo Blanco. Mandaba fotos de mi día a día (Facultad, tomando mate, etc) y Marcelo me respondía copadamente pero raro. Le mandé foto de una birra, su respuesta fue una foto en boxers agarrandose la pija. Claramente no se lo pedí ni siquiera la situación daba a entender que se lo pedía. Me pareció repugnante, lo bloqueé y se lo comenté a todxs mis amigxs fans de Onda Vaga. Ya no los escuchamos más a esos machitos del ojete. Lo que pensé fue en cuántas personas habrían pasado por situaciones parecidas, y lamentablemente somos muchas. Se va a caer!   

Testimonio 4
Salí con Marcelo Blanco (Chema) entre los años 2011 y principios del 2013. Nos vimos aproximadamente una vez por mes durante ese tiempo. Yo tenía 18 la primera vez que salimos, él tenía 31. Durante todo ese tiempo se aprovechó de mi madurez emocional, sexual y psicológica. En dos situaciones concretas me acorraló para tocarme y para penetrarme, e incluso a pesar de que me negaba e intentaba escapar insistió. En ambas situaciones pude salirme, y en ambos casos me trató mal y con desprecio por hacerlo. En una, incluso, me reprochó al día siguiente que “yo lo histeriqueaba”.

Dejamos de hablar luego de que yo me plantara varias veces a exigir más atención y menos desprecio de su parte. Volví a hablar con él hace un año (y la última vez fue hace pocos meses) para saldar este tema y pensé que había entendido, pero ante la convocatoria de testimonios y los comentarios me dí cuenta de que sigue manteniendo prácticas abusivas y que lo hizo con muchas, muchísimas mujeres. Por lo que hoy decido hablar, para que esto se corte de una vez. No quiero que ninguna piba viva esto con él ni con ningún otro tipo, y hoy entiendo que sus formas fueron parte de un sistema general que incluía a sus compañeros de banda y también a sus amigos. Esta es mi forma de ponerle un freno. No nos callamos más.

Testimonio 5
Una vez fuimos con unas amigas a Cabo Polonio. Ahí paraban los boludos estos, que se paseaban con pibas cual cosas, eso ya era bastante desagradable de por sí. Una noche salimos y nos cruzamos con German Cohen en la calle. El chabón le empezó a a hablar a mi amiga, a tirarle onda, a decir que era su novia. Nosotras ya no éramos tan pebetas y nos reímos dos minutos y al tercero ya le cortamos el rostro, pero siguió hinchando los huevos un rato más. Cuando fuimos al bar, ahí estaba el feo este y empezó a bardear a mi amiga, le gritaba “aburrida” y no se qué otras cosas, con una agresividad de macho herido que uf. Nunca más los escuché. Eran unos panchos. Era obvio que seguro abusaban de su situación de estrellitas con poder. A la hoguera!

Testimonio 6
Me crucé con Julián Srabstein (Cuca de la Ley, amigo de la banda, siempre presente en los shows) en un pasillo en La Castorera. Lo saludé porque sus amigos mantenían relaciones sexo-afectivas con mis amigas (todas menores de edad).  Él me puso contra la pared, me agarro las muñecas y me besó en la boca. Lo empuje y me fui llorando. Como mis amigas, yo tenía 16 años. Como sus amigos, Julián tenía más de 30.

Testimonio 7
ONDA VAGA solía tocar bastante en Córdoba en distintos lugares en el marco de las “Fiestas Bubamara”, unas fiestas en las que pasaban música balcánica con bandas en vivo. Estamos hablando de los años 2011, 2012. Estaba la fiesta en sí y después una segunda fiesta detrás del escenario, en los camarines. Los mismos patovicas dejaban pasar a las pibas que ellos querían, las señalaban y las dejaban entrar. Estamos hablando de pibas de 16 años y menos.

A mi me tocó ver esto laburando como medio cobertura para una revista cultural, cubrí los recitales en más de una oportunidad.

Había mesas llenas de alcohol, había merca también. Les pedían a las pibas que como eran de Córdoba les prepararan fernet. Recuerdo una vez ver a Marcelo Blanco (Chema) manoseando a una piba y preguntándole si “no se animaba a mancharse las rodillas un rato”

Existía la norma de que si las pibas ya estaban adentro del camarín eran propiedad de ellos y podían hacerles lo que quisieran. E insisto: todas menores de edad.

Era un desfile interminable de pibitas entrando, les hacían chistes sobre su ropa, cuando ya estaban ebrias empezaban a chaparselas ahí mismo, a manosearlas. Yo tenía 20 recién cumplidos y claramente normalizaba todas estas situaciones. Siempre me dieron banda de asco. Porque ellos finalmente eran los perpetradores pero imaginate que tiene que existir todo un aparato de gente que los banca en silencio y complicidad: patovicas que llamaban a las pibas y las hacían entrar, organizadores de los eventos, periodistas que estaban en el mismo lugar que yo no haciendo nada. Pibas menores drogadas por tipos veinte años mayores que ellas. Me acuerdo y me muero del asco.

Testimonio 8
Marcos Orellana es terrible pajero. Me insistía con que pusiera la web cam y cuando lo hice me mostró la chota. Tenía capturas de pantalla pero las perdí.

Testimonio 9
Hola compañeres! Me duele mucho escribir esto ya que sigo a la banda desde los 13 o 14 años, capaz no es un abuso con todas las letras, pero si fue un hecho que desde que sucedió me hizo sentir incómoda cada vez que compraba una entrada para verlos o me ponía adelante de todo en el reci.
Una vez tocaron en Rosario en el verano del 2012/2013 y yo arrastre a una amiga (17 años) que no los conocía a que me acompañe a verlos porque tocaban en un boliche y nosotras entrábamos gratis. Cuando termina el show nos sentamos a tomar una birra y se acerca Tomas Justo totalmente borracho, se le sienta al lado a mi amiga, le empieza a tocar la pierna y a decirle que era hermosa y no se qué otras baboseadas, que si queríamos él nos hacía subir al vip. Cuando subimos el tipo se puso re pesado, le hablaba a mi amiga re de cerca y le quería pasar la lengua por la cara, mi amiga lo sacaba y él seguía, mientras todos los de la banda lo veían y se reían. En un momento la situación se puso muy turbia y bajamos. Cuando salimos del boliche sale el tipo este atrás nuestro y le pregunta a mi amiga si se volvía con él. Ella le dice que no, que tiene novio, y él le empieza a gritar en la calle “anda puta de mierda, trola, te encantaría estar conmigo, sabes que yo escribo todas las canciones?”.

En fin, gracias por leer esto, entiendo que no fue una violación o un abuso explícito, pero estos tipos son unos forros, siempre lo fueron, y es hora que les arranquemos la careta de “feministos” que se pusieron. Espero que este escrache sea significativo y nos abra los ojos a todes. Gracias por abrir este espacio siempre tan necesario, les abrazo y les deseo mucha suerte.

Testimonio 10
Chema (Marcelo Blanco) me agregó a facebook. Yo tenía una foto de perfil de cuando tenía dos años con unos anteojos que me quedaban grandes y una canción de Onda Vaga en el epígrafe: “es que a veces no me le animo al niño que llevo dentro”. Él puso me gusta. Me habló, me invitó a tomar cerveza, me encontró en Corrientes y Callao, me llevó a La Academia. Me preguntó si fumaba porro. Dijo que no fumaba en la calle. Me llevó a su casa. Fumamos porro. Tomó Whisky. Tomé Birra. Hizo muchas preguntas, habló de sus amigos, de sus épocas en el secundario, actuaba como un niño que no quería crecer. Él tenía 31 años, yo 16. Me obligó a chuparle la pija. Me cojió. Sin preguntar, sin vacilar, sin pensar, y pagó el taxi a las 5am. Eso continuó durante 1 año y medio. Para que quede claro, en el tiempo que salimos, desde finales de mis 16 hasta los 18 años, todas las veces que pareció que yo decía que sí era que NO. Sólo que yo no lo sabía. Nos enseñan a decir siempre que sí, siempre que sí, siempre que SÍ. Ahora venimos a decir que NO, no estuvo bien. Yo era menor de edad, no sabía, no entendía lo que él estaba haciendo. Me manipuló.

Sostuve una relación secreta de amante con un hombre 14 años más grande que yo, que me pagaba los taxis para llegar a la escuela, que me contenía si me peleaba con una profesora, que me acompañaba en mis angustias adolescentes, un hombres mayor que me desnudaba y me metía en la cama sin preguntarme si me gustaba, si quería o si deseaba. Sin preguntarme JAMÁS mis experiencias previas. Sin interesarse JAMÁS por mi estado post coito. Lo cierto es que muchas veces lloraba porque no entendía y me daba vergüenza. Nunca dije que no, es cierto. Quizás no pueda denunciarlo como violación. Lo que trato de decir es que no sabía decir que NO, sólo sabía confiar en las personas más grandes que yo. Y confié en él porque era un pibe de bien, que había ido al Colegio Nacional Buenos Aires, inteligente, con plata y fumaba flores en una época donde yo solo conocía el prensado. El tomaba Absenta importado cuando yo estaba saliendo del Frizzé azul. Entonces, júzguenme por haber sido adolescente. Por haber comprado el estereotipo que imponen todas las películas, publicidades, revistas, diarios, telenovelas, libros, rumores. Por haber visto Onda Vaga gratis con mis amigas. Por haber recibido regalos que traía de Uruguay, Francia, Chile, Japón, Córdoba.

Un día se aburrió de mí (oh casualidad! después de cumplir la mayoría de edad, 18 años) y dejó de hablarme. En lo personal se enfermó, ya no le interesé más, me hizo dar cuenta de que yo era una distracción, un pasatiempo y que si estaba mal no me necesitaba, porque tenía a sus amigos, su familia con guita y su obra social Osde. Desapareció. Aparecía sólo cuando tenía ganas de cojer o sus novias lo dejaban. Desde el 2011 hasta el 2014 vi a Marcelo Blanco. Siendo el primer año y medio el que nos vimos más seguido, posteriormente igual mantuvimos un contacto espaciado, porque yo creía que todo estaba bien, que eso no podría hacerme daño a mí. Y vi pasar las denuncias a Migue (su amigo), a Cristian Aldana, a El Mató, a Pez.

En abril de este año me escribió pidiéndome perdón por haber abusado de mí, gracias a otra compañera que vivió lo mismo y lo avivó,  pero yo no lo perdono ni lo perdonaré jamás. Esa relación me marcó porque me enseñó a callar, a mantenerme en silencio, a no decir lo que sentía, a no cuestionar lo que me hacían, a privilegiar el deseo y satisfacción del otro, a estar siempre en una posición de sumisión. Casi 8 años pasaron y por fin vamos a verlos caer. Hace años que estallo en furia cuando escucho sus canciones o lo veo viajar por Europa mientras yo desperdicié años preciados de mi adolescencia tomándome dos bondis para ir a su casa en Recoleta.

Marcelo se aprovechó de mi fragilidad social porque en mi casa no me daban mucha pelota, yo laburaba desde los 16 y tenía muchas responsabilidades en mi familia, a pesar de eso hoy entiendo que no tenía la madurez suficiente como para enfrentarlo y muchas de las veces que cojimos, la gran mayoría, si no TODAS, fueron violaciones, y lo cierto es que hoy pienso que a él lo excitaba que sea menor. Después de los 18 ya no era “su tipo” y me dejó. Nunca había pensado en denunciarlo porque todo esto estaba naturalizado en ese momento, lo naturalicé durante años, muchas pares estaban viviendo situaciones parecidas con otros seres parecidos, pero HOY no quiero que esto le pase a más pibas. Estas experiencias interrumpen nuestro crecimiento y nos alejan de donde tenemos que estar: haciendo lo que nos gusta, descubriéndonos, creciendo con amigas y pares, con personas que nos cuiden, nos guíen, jamás con adultos abusivos. La mayoría de mis recuerdos con Marcelo son difusos a partir de que entraba a su casa, casi siempre nos drogábamos y escabiábamos, él sobre todo. Y si se ponía de mal humor me echaba de su casa. Siempre acaté su deseo porque no conocía el mío. No quiero que esto siga pasando. Hoy en día mi deseo es que estos chongos no se suban nunca más a un escenario. Los escenarios ahora son de las pibas.

https://denunciasondavaga.wordpress.com/