Denuncian a Chiche Gelblung por no pagar sueldos y tener empleados en negro

Local 01 de noviembre de 2018 Por
Un periodista despedido por reclamar sus salarios adeudados realizó su descargo en Facebook.
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La denuncia de Julián Franzil

Ok. Esto no es fácil para mí.

Escribo estas palabras con una angustia incendiaria que me sube hasta el pecho, por encima de la boca del estómago, en lo que debe ser un chakra, por lo que intuyo. O más bien imagino.

Hoy me echaron de mi trabajo.

Sí. Este martes me despidieron de Diario Veloz, el portal de noticias dirigido por su propietario real aunque no figure como tal. Hablo específicamente de Samuel "Chiche" Gelblung. Claro, el famosísimo periodista de larga trayectoria que se arroga la autoridad moral suficiente como para lanzar en televisión abierta frases como "El salario dignifica" o "Con 10 mil pesos por mes no se puede vivir".

Samuel "Chiche" Gelblung nos debe siete (7) meses y medio de sueldo a los redactores y editores de Diario Veloz, más parte del medio aguinaldo, cientos de horas extras y vacaciones. Muchísimo dinero. También le debe al Estado la plata correspondiente a las cargas sociales, las que nunca pagó por mí en los dos años completos que llevo en mi puesto. Claro, siempre estuve en negro. Jamás vi un recibo de sueldo.

Desde fines de diciembre, no sólo ya no trabajábamos en una redacción -debido a que la misma fue clausurada por la AFIP por irregularidades impositivas, por lo que cada uno comenzó a hacerlo desde su casa y gastando sus propios recursos-, sino que incluso cobrábamos semanalmente y en mano pequeños porcentajes de nuestro sueldo en puntos diversos de la Capital Federal, ya sea en una estación de subte o una galería comercial. Donde el pasamanos no fuese tan evidente. Cada mes se pagaba poco más de la mitad de un sueldo, por lo que la deuda no hacía más que crecer.

La semana pasada, junto a una compañera -el resto eligió no tomar iniciativa alguna, asumo que por temor a ser despedido-, enviamos telegramas laborales a este afamado conductor y empresario para que nos aclare cuál era la situación y cómo íbamos a seguir, al tiempo que lo intimamos a que nos blanquee y nos pague lo que nos debe.

Esta mañana, temprano, recibí una llamada en la que se me aclaró que, tras tomar conocimiento de dicho telegrama, Samuel "Chiche" Gelblung decidió "desvincularme" del diario. Es decir, dejarme sin trabajo, y hacerlo en un contexto económico de clara vulnerabilidad social ¿Y por qué? Por reclamar lo que me corresponde. Lo que me pertenece. Lo que me y nos prometió pagar tras decenas de promesas rotas y bicicleteadas que duraron meses. Hasta que nos pudrimos. O, mejor dicho, hasta que nos pudrieron.

En estos dos años, sufrí y sufrimos no sólo esta estafa, sino que padecimos destratos y actos de desconsideración varios. Y dos de nosotros dijimos basta.

Pese a lo traumático y lo fatalista de esta situación, me siento liberado. En un duelo, pero sin ataduras.

Me siento digno. Algo que no me pasaba hacía muchísimo tiempo.

Les pido y les agradezco de antemano a mis colegas (más me gusta llamarlos compañeros) que nos den una mano en la difusión de esta injusticia, una de las tantas que vivimos los trabajadores de prensa en el último tiempo; donde el vaciamiento, los despidos y la precarización laboral circulan como moneda corriente.

Y salud por los periodistas de Télam que vuelven a sus puestos de trabajo. Saber que los compañeros de Sipreba que los apoyaron y los abogados que los asesoraron están de nuestro lado, es algo gratamente confortable.

También pido que si alguien me puede mandar un centro, más no sea comentarme de alguna búsqueda laboral, por favor lo haga. No pienso alejarme del oficio más lindo del mundo. Jamás.

Y ahora menos que nunca.