Verbitsky confirmó que los mensajes entre Stornelli y D'Alessio son reales

Política 23 de febrero de 2019 Por
Los peritados celulares de D'Alessio verificaron los intercambios con el fiscal.
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Pese a la negativa del fiscal Carlos Stornelli a entregar sus teléfonos celulares para que pudiera determinarse la frecuencia y la índole de sus contactos con Marcelo D’Alessio, el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, pudo verificar la existencia de las comunicaciones entre ambos, dijeron fuentes de la Prefectura que intervinieron en el peritaje. Se realizó en los celulares de D’Alessio, sobrino del escribano general del gobierno, Carlos Marcelo D’Alessio. Allegados al funcionario presidencial dijeron que repudia a su sobrino, quien extorsionó en nombre de Stornelli al empresario rural Pedro Etchebest y cortó todo contacto con él desde que se publicaron aquí los audios, las capturas de pantalla y las fotografías reveladoras de la extorsión. Al mismo tiempo un tercer empresario denunció a D’Alessio por extorsión e involucró al abogado Rodrigo González y al operador judicial de Clarín, Daniel Santoro, quienes negaron la acusación. El lugar de reunión era el restaurante El Obrero, decorado con fotos del Presidente de la Nación. Su propietario es socio en otro emprendimiento de Charly Liñani, quien fue denunciado por el ex secretario presidencial Pablo Barreiro por haber intentado extorsionarlo junto con D’Alessio y González.

Los dos teléfonos iPhone que usa el aventurero detenido en el barrio cerrado Saint Thomas, de Ezeiza, sólo pueden activarse con los datos biométricos del rostro del titular o con autorización del fabricante. En 2016, el FBI litigó con Apple porque la empresa de Cupertino se negó a abrir el celular de uno de los autores de la masacre de San Bernardino en diciembre de 2015. Apple se rehusó alegando el derecho a la privacidad de sus clientes. Pero también pensó en la publicidad para la marca que significaba que ni siquiera las autoridades pudieran acceder a sus secretos, cosa que no ocurre con los modelos que corren el sistema Android. El entonces jefe del FBI James Comey, relevado luego por el Presidente Donald Trump, reveló que había pagado 900.000 dólares por el crackeo del aparato. Al caer la tarde del viernes, Prefectura ya había descargado la información contenida en los dos iPhone y quedó pendiente la apertura del Samsung que corre sobre el sistema Android y otros aparatos electrónicos de D’Alessio. Las dificultades en este caso no fueron técnicas, sino por falta de tiempo. El secretario del juzgado, Leandro Labozzetta, tomó fotografías y certificó la actuación. Recién el lunes habría un informe escrito que detalle las comunicaciones con Stornelli.

 

No, no, no y no
Al recibir la denuncia de Etchebest y consultar el profuso material grabado, Ramos Padilla solicitó la entrega de los teléfonos de Stornelli. El fiscal se negó y replicó con una denuncia por defraudación contra D’Alessio, como forma de abrir una causa espejo en Inodoro Py. Siendo el hecho uno solo, la apertura de otra causa calificando un delito distinto no tiene otro objeto que el robo del expediente a su juez natural. La denuncia de Stornelli recayó en el juez federal Julián Ercolini, un entusiasta de la escudería Garavano, cuya esposa, María Julia Kenny, fue responsable de prensa del ministro de Justicia. Ahora se encarga de la difusión de las actividades del fiscal Eduardo Casal, quien está en forma interina a cargo de la Procuración General.

Ercolini es el juez que sobreseyó a los accionistas de Clarín y La Naciónpor la apropiación de Papel Prensa y que impuso a CFK un embargo por la alucinante suma de 10.000 millones de pesos, que la ex Presidente no posee. La titular del ministerio público, Alejandra Gils Carbó, fue persuadida de renunciar bajo amenaza de abrirle causas penales, cosa que igual ocurrió una vez obtenido su cargo. Pero además, el juez de Dolores ordenó peritar por la Prefectura los aparatos secuestrados a D’Alessio, quien urgido por conseguir la prisión domiciliaria y aduciendo que su vida corre peligro, accedió a mirarlos de frente para que se desbloquearan. Aún no se conoce el contenido de los mensajes intercambiados entre D’Alessio y Stornelli pero si su existencia.

En su declaración indagatoria en Dolores, D’Alessio se preocupó en aclarar que Stornelli no fue parte de la extorsión y que actuó por órdenes de los comisarios de la policía bonaerense retirados Aníbal De Gastaldi y Ricardo Bogoliuk, ahora en la Agencia Federal de Inteligencia. Esta declaración ascendió de inmediato a la portada de la troika de la desinformación, Clarín, La Nación e Infobae, que dieron por cerrada toda sospecha sobre Stornelli. Nada en la causa indica ese alivio. La posible intervención de dos funcionarios de la AFI, cuyo titular Gustavo Arribas es íntimo amigo presidencial y pasó a la diputada Elisa Carrió las escuchas ilegales a varios presos en la Colonia Carcelaria de Ezeiza, sólo ratifica la relación promiscua entre jueces, fiscales, medios de comunicación y dirigentes políticos.

Ercolini no sólo se negó a solicitar los celulares de Stornelli como le reclamó Ramos Padilla. Además pidió que el juez de Dolores se inhibiera de actuar y le remitiera el expediente. Como el sumario estaba bajo secreto, Ercolini debió pedir vista, para determinar si existía conexidad con el que se tramitaba en su juzgado por la denuncia de Stornelli. Su pedido fue así ilegal. Ramos Padilla prosiguió con la investigación, tal como corresponde, y la competencia deberá ser dirimida por la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata, como alzada del juez que primero intervino. Pero como en esta causa nítidamente política los códigos penal y procesal son apenas accesorios que se usan cuando conviene, es probable que Ercolini dé intervención a la Cámara Federal de la Capital, donde se cocinó la doctrina Irurzun que niega la excarcelación a cualquier funcionario del anterior gobierno, porque podría conservar contactos que lo ayudaran a entorpecer la investigación o fugarse. La decisión quedaría así en el superior común a ambas cámaras, que es la Casación de Comodoro Pus.

 

Aportes truchos
El lunes también puede haber novedades en La Plata, donde la Cámara de Apelaciones quitaría al juez Ernesto Kreplak la investigación por los aportes truchos a las campañas oficiales en las elecciones de 2015 y 2017. El gobierno trata de modificar la ley electoral, de modo de legalizar los aportes patronales a los partidos políticos, con el argumento de que es muy difícil controlarlos. Despenalizar todas las conductas difíciles de controlar es una respuesta original al problema.

Tanto Stornelli como su superior, el fiscal de Cámara Germán Moldes, la diputada Cívica Libertadora Elisa Carrió y la prensa adicta, sostienen que la denuncia contra Stornelli tiene el propósito de ensuciar la causa que denominan de los cuadernos y que consideran la más importante de la historia judicial argentina. Sin embargo, algunas de las dificultades que enfrentan son consecuencia de su propia actividad. Dos ejemplos:

D’Alessio le dijo a Etchebest que el periodista de La Nación Diego Cabot hizo certificar la identidad entre los cuadernos del chofer grafómano y su digitalización realizada en el diario por un escribano que designó su tío, el escribano de la presidencia. Hugo Alconada Mon escribió en ese mismo diario que eso no era cierto. El parentesco es real, pero los cuadernos no fueron certificados, lo cual ha dado lugar a serios cuestionamientos a Cabot dentro del mismo diario, porque esa imprevisión les resta valor probatorio y sólo sirven como indicios a corroborar por otros medios.
En las conversaciones de D’Alessio con Etchebest hay varias menciones al doctor Glock, a quien se nombra como Claudio o Bonadío. D’Alessio justifica la elevada suma solicitada en la necesidad de adornar también a Su Señoría. Pero se trata solo de dichos de terceros, sin ningún elemento probatorio, por lo cual es imaginable que todas las denuncias presentadas a partir de estos audios irán a un callejón sin salida. Lo mismo ocurre con la reunión celebrada en el despacho del juez con los fiscales  Stornelli, Germán Moldes y Raúl Plee. Son conocidos como las viudas de Nisman, por las movilizaciones a las que convocaran para que se reabriera la causa y se considerara que el ex fiscal general fue asesinado. Pero mientras sólo se conozca la reunión y no su contenido, sólo es posible verificar que hay demasiada gente nerviosa en el serpentario de Retiro.
En cambio, la declaración del contador Víctor Manzanares, ofrecido por Stornelli a Glock como imputado colaborador, coloca al juez en una situación más que incómoda. Manzanares, quien ayudó a esconder dinero en guaridas fiscales al ex secretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, implicó en sus actividades de sacar dinero negro del país a Sebastián Eskenazi, un amigo personal de Bonadío. El Cohete a la Luna los sorprendió almorzando juntos en el restaurante La Pecora Nera, y la Cámara de Apelaciones le ordenó que profundizara la investigación sobre él, cosa que no hizo. No fue El Cohete a la Luna, sino La Política on Line, la publicación que adelantó que Bonadío podría ser apartado de la causa.
 
Otras denuncias
En su edición del viernes 22, el portal Perfil recogió la nueva denuncia por extorsión contra D’Alessio presentada por el empresario aduanero Víctor Palomino Zitta, quien estuvo detenido en una causa con contenedores que instruía el juez Marcelo Aguinsky. La nota de Perfil dice que D’Alessio fue denunciado por pedir medio millón de dólares a Palomino Zitta, para repartir con el juez, el estudio jurídico de Rodrigo González a quien también considera socio de D’Alessio, que según él sería abogado, y con el operador de Clarín que lleva el mismo nombre que el pintor Daniel Santoro. Mientras negociaban en el juzgado, D’Alessio les explicó en tono intimidatorio que a los detenidos ricos les ponen las esposas hacia adelante y a los pobres hacia atrás. Según Palomino también se hizo presente en el juzgado el operador de Clarín, quien se saludó de “manera muy amena con D’ Alessio y los González”.

La denuncia agrega que el propio Santoro “les refirió que el tema estaba controlado y que no iban a salir en los medios, por la contratación de los servicios de ese estudio”. Santoro declaró que habían usado su nombre sin permiso en una operación para ensuciar a Stornelli (sic), pero minimizó su constante relación pública con D’Alessio, a quien presentó en programas de televisión y ante el grupo FOPEA, como experto en narcotráfico y terrorismo.

Según Stornelli, Santoro le presentó al aventurero y le dijo que trabajaba para la DEA. Stornelli tampoco pudo dar cuenta de su familiaridad con D’Alessio, a quien dijo haber visto muy pocas veces y siempre en situaciones formales. Empezó hablando de dos veces y luego admitió hasta cinco. Además, las reuniones también fueron informales, en el balneario CR de Pinamar. Incluso permitió que D’Alessio filmara dentro de su fiscalía la declaración del arrepentido gerente uruguayo de Pedevesa, a quien D’Alessio se atribuyó haber quebrado para que declarara como colaborador. En una de las grabaciones que Etchebest le hizo a D’Alessio, el extorsionador le cuenta que salió a dar una larga vuelta en su camioneta de lujo Range Rover con Stornelli, lo cual no había sido admitido por el fiscal. Según D’Alessio, durante ese paseo llamaron a un ex relator de fútbol que conduce un servicial programa de animales en la televisora de José Luis Manzano, un viejo amigo de Bonadío. La intención era saludarlo e interesarse por la salud de su papá, que había padecido una delicada operación. Dentro del laberinto de verdades y mentiras que teje D’Alessio, el periodista Roberto Navarro llamó al conductor del show de animales para preguntarle por ese contacto, y se lo confirmó plenamente. Le dijo que Papá Fantino había estado muy grave con una enfermedad que narró en detalle y que D’Alessio lo llamó y luego le pasó el teléfono a Stornelli.

Por último, Ramos Padilla también recibió una presentación de Juan Pablo Dolhagalay, amigo del arrepentido uruguayo de Pedevesa, Gonzalo Brusa Dobat, quien le contó la extorsión por la que D’Alessio en este caso no le pidió plata, sino que lo obligó a declarar ante Stornelli. Sostiene que Stornelli lo recibió en la fiscalía junto con D’Alessio, quien se presentó como director regional de la DEA. Señala que Brusa Dobat fue contactado por el periodista de la televisión América, Rolando Graña, quien lo puso en contacto con D’Alessio. Añade que D’Alessio conocía información que comprometía a Brusa Dobat, quien por eso debió acceder a su pedido. Al lunes siguiente, añade, vinieron a buscarlo dos yanquis con anteojos en una camioneta Land Rover de la embajada, y D’Alessio venía con ellos sentado en el asiento trasero. “Lo llevaron directamente a Comodoro Py y lo sentaron con Stornelli”. Luego apareció en los canales TN y América, que según le dijo D’Alessio, “trabajan para la DEA”.

Fuente

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