Si vos querés

Política 08 de septiembre de 2019 Por
Un análisis sobre el fenómeno de la cumbia que puso a bailar a los porteños y las porteñas.
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La campaña porteña dio un reciente giro discursivo que desafía todas las leyes de la comunicación política y los manuales sobre big data que todavía están secando su tinta. Desde hace un par de semanas, los habitantes de la ciudad de Buenos Aires ganaron la calle a pura cumbia catártica. Esperanzados por los resultados de las PASO y bajo la consigna “Macri ya fue, Vidal ya fue, si vos querés Larreta también”, los porteños sorprendieron a todo el país con una coreografía viral en formato flashmob (ganar la calle por sorpresa, tomarla durante un breve lapso y retirarse como si nada) en la que participaron desde señoras mayores con bastones y señores gordos con ritmo pasando por una representación tan ecléctica como fiel de “los vecinos” de la capital.

En 2015, Macri bailaba sobre un escenario rodeado de los suyos, los privilegiados, los pocos que podían bailar junto a él. El resto, incluso sus propios votantes, lo miraban desde abajo sin ser invitados a esa celebración exclusiva. Todos los demás lo mirábamos perplejos, sintiendo que algo tan sagrado como la danza nos había sido expropiada. El día de su asunción como presidente repitió sus torpes espasmos en el balcón de La Rosada profanando, también, la memoria de Gilda.

Sin embargo, “Si vos querés”, es una invitación (y una tradición peronista) a democratizar el goce, a ganar las calles a pura fiesta popular, sin distinciones ni exclusiones. Es la casita con techo americano que Evita quería para su plan de viviendas porque eran las que el pueblo veía en el cine hollywoodense, es el hotel sindical en una Mar del Plata aspiracional, es la netbook para todos los pibes, es la Qunita.

Es también una novedad para la identidad porteña. Históricamente tangueros, nostálgicos, con cierto acartonamiento de ascendencia europea, los porteños y las porteñas se permitieron soltarse, bailar desenfrenadamente, abrazarse, tocarse y reconocerse en los otros hasta mimetizarse con sus vecinos del Conurbano, donde los parlantes mandan en las veredas. Pero también es recuperar la otra parte de nuestra identidad cultural que distinguió al Río de la Plata y que, gracias a la reinstauración de los feriados de Carnaval durante el kirchnerismo, vuelve a cobrar vigencia. Es la vuelta de la murga, la de los negros, los desclasados, la del grito de resistencia y la denuncia poética. Paradójicamente, o no tanto, fueron niños integrantes de una murga los primeros, de una larga lista, en ser reprimidos por el macrismo a poco más de un mes de haber asumido.

Otra vez, como en 2001, es la música popular la que viene a nuestro rescate. Así como Rodrigo nos puso a bailar cuarteto en plena crisis delaruista, la cumbia creada por Sudor Marika sacude esqueletos clasemedieros devaluados por Macri quien, quizá, nos vino a recordar a todos nuestro origen plebeyo.

En resumen, “Si vos querés”, es además la primera batalla ganada por la disputa del sentido. Es la recuperación de la danza para quienes nunca debimos perderla.

Esperamos que pase lo mismo con la ciudad toda. Si vos querés.

Por Santiago Barros y Jimena Carrasco

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